Masaje Infantil

02 Agosto 2018 /

Masaje Infantil

Diez pasos para un bebé más tranquilo

Darle a tu hijo un masaje infantil puede ayudarlo a relajarse y a quedarse dormido.

¿Alguna vez te han dado un masaje? Las luces son bajas, la música suave flota en el aire, tus pensamientos se desvanecen, te sumerges en la relajación y comienzas a desprenderte de todas tus tensiones cotidianas. . .

 

Wow – ¡Eso fue espectacular! Entonces, ¿Por qué no ofrecerle la misma experiencia a nuestro hijo?

 

El masaje ha existido durante miles de años para ayudar en el descanso y la relajación. Hoy en día, a menudo pensamos en él solamente, como un alivio del estrés actual, pero si volvemos a las raíces del masaje, podemos encontrar muchos beneficios al compartir esta tradición milenaria con nuestro hijo.

 

Al prepararte para dar un masaje a tu hijo, asegúrate de que todo lo que necesitas esté al alcance de tus manos: una almohada; una superficie lavable a prueba de agua; dos toallas de baño; aceite de masaje formulado especialmente para bebés (asegúrate de que esté formulado sólo para bebés ya que otros aceites pueden ser demasiado fuertes e irritantes para su piel). En Chile, recomendamos el Aceite de Caléndula de Weleda, formulado con principios activos vegetales en su mayoría de cultivos orgánicos, biodinámicos o de recolección silvestre controlada, sin conservantes, colorantes o perfumes sintéticos como los parabenos, sin aceites minerales derivados del petróleo como las parafinas, sin sustancias procedentes de animales muertos y  no es testado en animales LINK: https://www.weleda.cl/index.php?module=fr_producto&id=70&id_linea=17&id_familia=8

 

El masaje puede ser realizado en el piso o en un mudador. Usa una voz suave cuando le hables a tu hijo y antes de tocarlo, cuéntale lo que planeas hacer en cada paso de la sesión. Es importante desarrollar la tolerancia de tu hijo masaje con movimientos que duren solo dos o tres minutos a la vez. Al cabo de unas semanas, puedes trabajar hasta veinte minutos y en reiteradas ocasiones. ¡Tendrás un hijo relajado y feliz en tus manos!

 

Consejos para un buen masaje infantil:

Adaptado del libro de Melinda Blau y Tracy Hogg:  Secrets Of The Baby Whisperer” LINK: https://www.bookdepository.com/Secrets-Baby-Whisperer-Melinda-Blau/9780091857028

 

  1. Prepara el lugar que planeas usar para el masaje infantil.

La temperatura en la pieza debe ser de aproximadamente 23-24 grados C°, sin corrientes de aire.  Se debe poner música suave. El área de masaje debe consistir en una superficie acolchonada impermeable y una almohada, todo esto cubierto por una toalla de baño suave.

 

  1. Prepárate mentalmente para comprometer este tiempo a tu hijo.

Si es posible descuelga el timbre/citófono, deja descolgado el teléfono y tu celular en silencio y sin vibración. Comienza por lavarte las manos y tranquiliza a tu hijo con una voz suave. Usa este tiempo para contarle lo que planeas hacer y cuánto va a disfrutar de este momento especial contigo. Pon una cucharadita o dos de aceite en tus manos y frota tus palmas para calentarlo.

 

  1. Sigue una Técnica adecuada.

Comenzarás el masaje de tu hijo en sus pies y avanzarás hasta su cabeza. Asegúrate de continuar hablando con él durante todo el masaje, para que sepa qué esperar. El suave sonido de tu voz se convertirá en un desencadenante natural para su relajación.

 

  1. Pies: comienza con sus pies y usa un movimiento de pulgar sobre pulgar. Un pulgar frota el pie hacia arriba, tomando turnos con el otro pulgar. Ambos se deben mover en la misma dirección. Suavemente acaricia la planta de su pie y el talón hacia la punta. Delicadamente aprieta cada dedo de su pie. Masajea la parte superior del pie hacia el tobillo, haciendo pequeños círculos alrededor del tobillo.
  2. Piernas: A medida que asciendes por la pierna, usa suavemente lo que Blau y Hogg llaman el “giro de la cuerda”: envuelve las piernas de tu hijo sin apretarlas. A medida que mueves tu mano superior hacia la izquierda, mueve tu mano inferior hacia la derecha, masajeando suavemente su piel y músculos, aumentando así la circulación de las piernas.
  3. Estómago: con las manos en el estómago de tu hijo, haz suaves movimientos de barrido hacia afuera. Usando ambos pulgares, masajea suavemente desde el ombligo hacia afuera. “Camina” con los dedos desde el estómago hasta el pecho.
  4. Pecho: Blau y Hogg sugieren hacer un movimiento de “Sol y Luna” usando ambos dedos Índice para trazar un círculo, el “sol”, que comienza en la parte superior de su pecho y termina alrededor de su ombligo. Ahora toma tu mano derecha y vuelve a subir, trazando una “luna” (una “c” hacia atrás) hasta la parte superior de su pecho; luego haz lo mismo con la mano izquierda (una “c” hacia adelante). Repite esto algunas veces. Luego haz un movimiento en forma de corazón: con todos los dedos sobre el pecho, en el centro del esternón, terminando en el ombligo.
  5. Brazos y Manos: usa el método de “cuerda torcida”, luego haz un masaje con la mano abierta en ambos brazos. Delicadamente rueda cada dedo. Haz pequeños círculos en la parte superior de cada muñeca.
  6. Cara: ten mucho cuidado con esta área sensible. Recuerda usar una voz relajante mientras comienzas a masajearle la frente y las cejas, y luego usa suavemente los pulgares para masajear alrededor del área de los ojos. Baja por el puente de la nariz de tu hijo, recorriendo su mejilla, desde sus orejas hacia los labios superiores e inferiores y luego hacia atrás. Haz pequeños círculos alrededor de su mandíbula y detrás de sus orejas. Frota sus orejas y debajo de su mentón. Ahora voltea a tu hijo suavemente.
  7. Cabeza y Hombros: haz círculos en la parte posterior de su cabeza y en sus hombros. Usando un movimiento hacia adelante y hacia atrás, acaríciale hacia arriba y hacia abajo.
  8. Espalda: Haz pequeños círculos a lo largo de los músculos de la espalda y permite que tus manos recorran todo su cuerpo, desde la parte superior de la espalda hasta los tobillos.
  9. Termina el masaje infantil diciéndole a tu hijo cuánto lo amas y cuanto disfrutaste este momento especial que han tenido juntos.

 

Si comienzas a repetir estos pasos, aumentando la duración del masaje, tu hijo comenzará a esperar esta experiencia contigo. Nunca continúes con una sesión de masaje si tu hijo llora o se pone inquieto. Si esto sucede, deja pasar algunas semanas y vuelve a intentarlo por un tiempo más corto. TÚ tienes el poder de aclimatar a tu hijo a la alegría y a los poderes curativos del tacto. Con esto, tendrás un pequeño más relajado y tú tendrás la capacidad de relajar a tu hijo al instante.

 

¡Relájate y disfruta!